domingo, 5 de abril de 2020

21 de diciembre

Esa noche. Esa jodidamente maravillosa noche. Cada vez que la recuerdo quiero volver. Pero no para cambiar las cosas no, para repetirla una y otra vez. Parecerá una estupidez, o no, pero cuando le miré lo supe. Y me refiero en persona, porque ya le había mirado antes: fotos, stories, desde un bus..., pero nunca "tan cerca". Tanto, que parecía que podía ver a través de mi. Tanto, que no podía apartar la mirada de la suya. Tanto, que sabía ya en ese momento que no pararía hasta saber cualquier mínimo detalle sobre quién era. Porque quería, necesitaba conocerle, porque era como un imán que me atraía y, sin conocerle, me daba paz. Pero, una paz buena, de esa que sientes que conoces a alguien de otra vida, ya que sólo eso explicaría tal complicidad.
Desde esa noche, ya no pude dejar de pensar en él, aunque incluso antes ya le tuviera en la cabeza como algo pendiente. Alguien del que, inexplicablemente sin saber nada de él, era como si lo supiera todo.